DSR: El retorno. Amargas despedidas
El retorno
Lompoul sur le mer, Senegal. 23 de abril de 2008.- Llega el día más odiado para cualquier cooperante, voluntario, viajero o aventurero: el momento de partir, del regreso, el momento en el que de una forma u otra, se vuelve a otra realidad. Y aunque solo fuese el principio de la vuelta (aun nos quedarían 5 días para llegar a España), la nostalgia empezaba ya sentirse en todo el equipo.
Partimos de Lompuol sur le Mer pronto, muy pronto, a las 6 de la mañana. Atrás quedaba una vez más mucha gente, muchas caras sonrientes, rostros que formaban ya parte de nuestra familia, de nuestras vidas. Dejábamos ya muchos amigos en el camino.
El partir de madrugada hizo mucho más fácil este momento, ya que todo el pueblo estaba aun dormido, y así evitamos las odiadas despedidas. Ismaeila (baifal de religión), queridísimo compañero en Lompoul, quiso compartir nuestra última noche, así al romper el alba, poder darnos su último abrazo, su último apretón de manos, para regalarnos sus últimos amuletos, para bendecir nuestro viaje de retorno y para entregarnos esa energía tan positiva que caracteriza al pueblo senegalés. Una vez mas, nuestro esfuerzo para reprimir las lágrimas era enorme. El convoy pone rumbo a la frontera entre Senegal y Mauritania.
13:30.- Llegamos a la frontera con Mauritania. El conflicto está servido. La única forma de pasar de Senegal a Mauritania es el paso fronterizo de Rosso. Nuestras cabezas empiezan a notar la entrada en Mauritania, entre otras cosas por el calor que nos aborda al llegar a la frontera. Algunos componentes del equipo se refrescan dándose un baño en un agua turbia y marrón, supuestamente, el río. Tenemos que esperar en Senegal hasta la próxima salida de las barcazas, a las 15:00. Esa es la hora prevista para el caótico embarco. Dirección: el otro lado del río.
Al conflicto político y social entre Senegal y Mauritania le añadimos lo de cruzar el río, y que pasar con todos los vehículos del convoy hace esta hazaña aun más complicada. La única organización que existe para entrar en las barcazas (con tan solo plaza para tres o cuatro coches y dos o tres camiones) está dirigida por uno o dos policías, y el criterio para seleccionar quién entra y quien no, es inexistente. Seguramente quien más paga, mayor prioridad tiene. La entrada se convierte en un sálvese quien pueda.
Ya en el otro lado, tenemos que añadir a todo esto el largo trámite burocrático que supone obtener la autorización para pasar de un país a otro. Mi propio visado y el de otra voluntaria habían ya vencido su fecha permitida por Mauritania para autorizar la entrada. Con unos 20 euros por cada visado caducado Madiop consigue cerrar el trámite. A pesar de todas las dificultades, conseguimos ponernos en marcha para seguir nuestro camino, pero, justo cuando el convoy se dispone a cruzar el puesto fronterizo, la policía nos detiene.
-Stop!!!, nos dice el pequeño bigotudo, al parecer responsable del puesto de aduanas. Alegan que estamos transportando medicamentos ilegalmente (después de ver unas cajas de antibióticos en uno de los vehículos). Nos preguntan dónde tenemos la declaración para poder transportar medicinas. Ante nuestra negativa para entregarles dicha documentación, nos informan que no podemos pasar con la ambulancia sin la declaración pertinente.
El equipo de la organización, Alfonso, Madiop, Cristian y yo mismo, nos enzarzamos en discusiones con los policías del puesto fronterizo. Después de tantas horas de espera (alrededor de cuatro) y de tantos tramites burocráticos estúpidos, nuestros ánimos están más que caldeados. Así se escuchaba a Alfonso vociferar su incomprensión a tan estúpido hecho:
-¡Cómo no quieren que llevemos antibióticos! ¡Pero son imbéciles o qué! ¡Somos dentistas, necesitamos medicamentos!
La ambulancia estaba destinada para ser regalada a la organización de Sante Sans Fronteirs de la capital de Mauritania (Nouatkchott), por eso, decidimos entre los cuatro abandonar la ambulancia. Se podía escuchar a Madiop gritando:
-¡Joder, si la ambulancia es para ellos, que vengan a recogerla! ¡Aquí la dejamos, a tomar pol culo, coño!
-¡Si en su propia frontera nos restringen el paso, que se busquen la vida ahora!, comentaba Cristian.
Y pues, entre gritos y blasfemias vaciamos por completo la ambulancia de nuestros objetos personales, lista para ser abandonada allí mismo. Todo esto ante la negativa de los policías, diciendo que nos calmemos, que nos tranquilicemos, que tengamos paciencia, justo lo único que se nos ha terminado.
Yo, mientras, aproveché el momento de caos extremo para grabar la escena, aun sabiendo de antemano que te llevan entre rejas si la policía Mauritana te caza grabando. Pero gracias al barullo que teníamos organizado, al caos y a la tensión, no se atrevieron a recriminar nada más.
En el momento que Alfonso se disponía a cerrar la ambulancia y dejar la llave allí mismo, un Mercedes gris plateado hizo acto de presencia. Un tipo trajeado y con “shilaba” salió del coche hablando por teléfono. Se dirigió brevemente a uno de los policías y, al parecer, todo resuelto. Cargados hasta los topes de adrenalina, por fin pudimos cruzar la maldita frontera y conseguir salir de Rosso. Dormimos en un hotel de carretera para reemprender la marcha al día siguiente.
Amargas despedidas
Nouatkchott, Mauritania. 29 de abril de 2008.
14:00.- Llegamos a la capital de Mauritania de nuevo, Nouatkchott. Nuestro querido albergue Sahara nos esperaba una vez más, con todo lo que significaba para nosotros. Había sido lugar de encuentros, pero también de despedidas.
Un hecho curioso que me hizo reflexionar allí mismo en el albergue fue el día de la llegada del segundo equipo de los voluntarios procedentes de España. Las caras de ellos y ellas al ver el hostal eran de resignación, de incomodidad, de ver lo poco higiénico del lugar y de pensar incluso dónde coño me he metido. Lógico, acababan de llegar de España y la comparación les hacía llegar a esa conclusión. Pero lo más curioso de todo esto, fue cuando llegamos de nuevo al albergue después de haber pasado nueve días en Maghama. La comparación entonces hizo que el hostal Sahara pareciese el paraíso deseado, un oasis en medio de la nada, un sorbo de agua en medio del desierto. Parecía el más lujoso de los hoteles, que ni siquiera un Ritz o un Plaza pudieran llegar a superar. Y de allí, una vez más me vino a la mente eso de que, todo es relativo y todo depende con qué ojos miras el mundo. Por eso el albergue Sahara significaba tanto para nosotros. Y aun teníamos una noche para dormir en sus literas.
Parte del equipo aprovechó para realizar las compras de última hora al día siguiente, y Madiop, bajo el inclemente sol de Mauritania, se encargó de realizar el sorteo para distribuir los diez yembes comprados en Dakar.
Cada momento que pasa vemos con más certeza que esto se está acabando. La gente camina por el alberge inmerso en sus pensamientos. Las sonrisas que se intentan esbozar en los rostros del equipo no son de alegría. Las sonrisas eran ya de nostalgia, recordando todo lo que esta experiencia había sido para cada uno, y casi viviendo el presente como si fuese algo ya muy lejano, entendiendo más que nunca eso de que todo lo que empieza siempre tiene un fin.
Mucho tiempo y muchas cosas hemos compartido entre los componentes de la expedición. Ahora separarnos será duro, muy duro. Hemos llegado a ser familia, la familia DSR, o incluso más que eso, mucho más que una familia, porque cada uno de nosotros estaba allí por elección propia. Intentamos de alguna forma disfrutar de nuestra última puesta de sol africana, mientras esperábamos a que llegase la noche, y luego, dirigirnos al aeropuerto.
Nuestro avión salía a las 23:00 horas, desde el caótico aeropuerto de Nouatkchott. Ese avión nos llevaría de nuevo a “la tierra prometida”. Poco más nos quedaba ya. Preparar las maletas, vaciar la arena de dentro y empaquetar nuestros corazones hasta una nueva expedición.
A todo esto, gracias sobretodo a todos los voluntarios, colaboradores, cooperantes y a toda la gente que ha hecho posible una vez más que Dentistas Sobre Ruedas sea una realidad.
Adyarama, shukram, merci, thanks, gràcies, gracias a TOD@S!!!!!!
Miquel S. Canals
Dentistas Sobre Ruedas
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Increible. M’encanta.
La realitat plasmada en histories que, tot i ser tristes a vegades, fan que no siguin tan amargues…
Enhorabona a DSR per tot el que heu aconseguit.
CONSTRUCCIONS A TOT DRAP A
L’HIDROAVIÓ APAGAFOCS
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actualitzat diverses vegades al dia
Disponible als vostres monitors des d’ara
UNA ALTRA VIDA, 45
Gaudiu-la amb salut i alegria, çò és: AMB BONA CARA
Enhorabona a per tot el que has aconseguit, que no es poc.
Moltes gràcies per tot el que ens dones.