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La pollencina Marga Cerdà, premi extraordinari fi de carrera

Margalida Cerda UC3MD’esquerra a dreta: Toni Cerdà, Joana Vidal, Daniel Peña (Rector de la
Universitat Carlos III) i Marga Cerdà.

Madrid, 2 d’abril de 2008
Margalida Cerdà, filla de Toni Cerdà i Joana Vidal, del Forn Formentor, ha obtingut el millor expedient acadèmic de la seva promoció i ha estat seleccionada per a representar els alumnes de la seva titulació a l’acte solemne d’entrega de graduacions.

Amb les llicenciatures en Ciències i Tècniques Estadístiques i en Ciencies Actuarials i Financeres, Marga Cerdà ha obtingut el Premi Extraordinari Fi de Carrera amb la millor nota de la promoció 2007 a la Universitat Carlos III de Madrid (UC3M). Per tal motiu, fou elegida l’alumna que representa a la promoció a l’acte de graduació celebrat ahir a Madrid.

A continuació facilitam el text del discurs de Margalida Cerdà a l’acte de graduació.

Palabras de presentación en el solemne acto de graduaciones de la Universidad Carlos III de Madrid

Buenos días señor Rector magnifico, señores Vicedecanos, profesores, padres, familiares, amigos, compañeros… a todos gracias por asistir a esta ceremonia de Graduación.

Voy a resumir mi experiencia universitaria y mi paso por esta Universidad, la Carlos III de Madrid. Empecé mis estudios universitarios en Barcelona, donde cursé la Diplomatura de Estadística. Mientras finalizaba la Diplomatura, sabía que quería estudiar un segundo ciclo pero dudaba entre estudiar el segundo ciclo de Estadística o el de Actuariales. Entonces me enteré que en esta Universidad se podían conseguir las dos titulaciones y ahorrar un año respecto a si se cursan por separado. Tras informarme de lo que ofrecía esta Universidad y del combinado de segundos ciclos de ciencias y técnicas Estadísticas y Ciencias Actuariales y Financieras decidí emprender un nuevo reto: trasladarme a Madrid, dejando amigos y afectos en la cuidad de los prodigios, que decía Eduardo Mendoza al referirse a Barcelona. Dejé Barcelona pero me llevé conmigo un montón de recuerdos y experiencias. Han pasado 3 años y medio desde que un nuevo mundo por descubrir se abrió ante mi: nueva universidad, nueva ciudad, nuevas amistades, nuevos estudios, nuevos profesores… Nuevas inquietudes y, también, nuevas incertidumbres y zozobras.

No obstante, esta nueva etapa ha sido más fácil para mí porque ya no era la primera vez que cambiaba de lugar de residencia a causa de los estudios. Mallorca es, además de mi tierra natal, mi infancia y adolescencia, en ella están mis raíces, mis primeros estudios. Barcelona significa el inicio de la madurez y los primeros pasos en mi formación universitaria. Mi paso por tres Colegios Mayores han servido de gran ayuda en mi formación complementaria a la de los estudios oficiales. En ellos convives con compañeros y compañeras de lugares muy distintos, de carreras diversas. Aprendemos unos de otros y el egocentrismo propio de nuestra juventud se diluye y aprendes a ser solidario y a cultivar la amistad. También a estar sola contigo misma y a afrontar la propia circunstancia, y a asumir la soledad como algo enriquecedor. Además, las actividades culturales que se llevan a cabo en este tipo de Colegios universitarios ayudan a completar la formación que nos da la Universidad. Espero que no se pueda decir de ninguno de nosotros que hemos pasado por la Universidad pero que la universidad no ha pasado por nosotros. Hemos aprendido una profesión y hemos aprendido a ser mejores personas. Somos más cultos, más sensibles y tenemos una mirada más universal.

Durante el verano de 2004, antes de trasladarme a Madrid, imaginaba como sería el curso que se avecinaba y pensaba que seríamos un grupo numeroso, con muchos alumnos de esta universidad y que, quizás, Marga, esa joven que ahora les habla, sería una excepción, una isleña varada en Madrid. Pero el primer día de clase comprobé que era una más de la heterogénea clase que formábamos; éramos muchos los que procedíamos de otras universidades y, además, cada uno tenía diferentes titulaciones: Economía, Sociología, Ingeniería… Aunque el grupo más numeroso lo formábamos los que proveníamos de estudiar la Diplomatura de Estadística.

Otra sorpresa fue el escaso número de alumnos que asistíamos a las clases de Estadística. Durante el primer curso éramos una quincena los que íbamos a clase, pero en segundo curso, entre abandonos, alumnos que trabajaban y a quienes les quedó algo de primero… solo asistíamos regularmente a clase 4 ó 5. ¡Si alguien se ponía enfermo o no podía asistir a clase, podía ocurrir que fueras solo a clase! Esas clases fueron un lujo ya que podías tener a un catedrático dando una clase para 4 personas y permitía que el aprendizaje fuera mejor ya que si alguien no entendía algo era más fácil preguntar y llevar un ritmo acorde con las necesidades del grupo. Fue fantástico, pero también suponía un esfuerzo mayor por nuestra parte porque teníamos que estar atentos todo el tiempo, atendiendo y participando muy activamente. Aprendías mucho, pero el final del día acababas agotada.

El tercer curso del Combinado se impartía en Colmenarejo lo que suponía un viaje de una hora y media cada día en el autobús que la Universidad ofrece para circular entre los 3 Campus. En Colmenarejo asistían más alumnos pero aun así no llegábamos a treinta y el aprovechamiento de las clases era bueno para quienes queríamos aprender con eficacia.

Otra novedad al cursar el Combinado fueron las clases por videoconferencia. Unos alumnos, los que estábamos por las mañanas haciendo estadística asistíamos a las clases que nos tocaban de Actuariales por videoconferencia por la tarde, nosotros estábamos aquí en Getafe mientras que los profesores y alumnos de Actuariales estaban en Colmenarejo, así que teníamos pantallas y altavoces para ver y oír lo que el profesor explicaba y micrófono para comunicarnos con él. Estas clases, en general, eran más difíciles de seguir y de mantener la concentración que en las tradicionales ya que algunas veces había problemas de conexión, pero los problemas de las nuevas tecnologías no impidieron avanzar. Al final todo salió bien y aprobamos.

Otra innovación que tuvimos en nuestras clases fueron las asignaturas vía Web Los profesores nos dejaban los apuntes en Internet y nosotros teníamos que estudiarlos y luego hacer los ejercicios y prácticas propuestas, que enviábamos de vuelta al profesor también a través de la red. Los plazos de entrega eran muy estrictos ya que el link dejaba de estar disponible impidiendo las entregas a los pocos segundos del vencimiento del tiempo disponible de envío. Para las dudas teníamos unos foros donde podíamos discutir tanto los alumnos como los profesores de la asignatura. Estas clases eran de gran ayuda para los que no podían asistir a clase, ya que no tenían que quedar con nosotros para poder conseguir los apuntes y seguir lo que se estaba dando en clase, aunque teníamos algunas clases presénciales en estas asignaturas se podían seguir adecuadamente desde Internet.

Respecto al profesorado hay mucha diferencia entre el de Estadística y el de Actuariales. En el primer caso tuvimos la suerte de tener profesores titulares, visitantes de otros países, catedráticos como es el caso de nuestro actual Rector, la mayoría de ellos investigadores relevantes en sus materias con muchas publicaciones en sus currículos. En cambio, en Actuariales la mayoría de profesores eran asociados, lo que se traduce en que eran profesionales que se dedicaban a trabajar en el ámbito de los seguros y las finanzas y que luego venían a la universidad a explicarnos la teoría pero también como funciona en la práctica de las empresas todo lo que íbamos estudiando. Quiero agradecer públicamente a todos los profesores, de ambas titulaciones, los conocimientos que nos han aportado durante estos años.

El tiempo pasa rápido, parece que fue ayer que estaba decidiendo venir a estudiar a esta Universidad, y ahora estoy aquí en la ceremonia de graduación representado a mis compañeros de titulación, lo que significa una responsabilidad y un gran honor para mí. Después del estrés y los nervios propios de los exámenes, de los numerosos trabajos y entregas de ejercicios, que a veces se solapaban con el tiempo de estudio complicando el hacer bien las dos cosas a la vez, de algún que otro suspenso… y de las alegrías de los aprobados, la resolución de problemas… llega el momento de aprobar la última asignatura de la carrera y, por fin, el ansiado título que nos sirve de pasaporte para nuestra inserción en el mercado laboral. También en este punto quiero destacar y agradecer a la Universidad su servicio de orientación profesional que nos ayuda en la búsqueda de nuestro primer empleo y a mí me ha servido y me ha ayudado a obtener el primer trabajo. Me incorpore al mundo profesional el pasado mes de enero, desempeño mis primeras responsabilidades haciendo previsiones sobre consumos y demandas de energía en una empresa energética de las mayores de España, de todo lo cual estoy satisfecha y muy orgullosa.

Hemos iniciado la andadura profesional y mucho me temo que nos queda mas por aprender que lo aprendido. Imagino que eso os ha ocurrido a todos, a los profesores y a los padres y familiares. Lo que durante esos años de Universidad era LA META (la carrera, acabar…) es solo la primera etapa de una vida profesional, que tampoco es fácil, -te examinas todos los días-, pero que auguro plena de éxitos para todos nosotros. Y quien sabe si un día, alguno de nosotros, podrá volver de nuevo aquí como profesor y enseñar a los nuevos alumnos sus experiencias y su especialidad.

Finalmente, quiero mostrar mi más especial agradecimiento a mis padres ya que sin ellos, sin su apoyo, su comprensión y su esfuerzo ese objetivo no hubiera sido posible o hubiera resultado una tarea titánica al tener que compaginar estudios y modus vivendi. Estoy segura que expreso el sentir de todos los compañeros y compañeras si hago extensivo este agradecimiento a los padres de cada uno de nosotros. Todos habéis tenido fe en nosotros y espero que nunca os defraudemos.

¡Muchas gracias por su atención!

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